Un total de 123 cabezas de ganado bovino pastan actualmente en régimen extensivo en el término municipal de Vall de Almonacid, dentro de un proyecto impulsado por el ganadero Jaime Pertegaz. La iniciativa combina producción ganadera tradicional con gestión forestal, contribuyendo al control de la vegetación, la prevención de incendios y la recuperación del vÃnculo entre la sociedad y el medio rural.
En plena Sierra de Espadán, el municipio de Vall de Almonacid está recuperando prácticas tradicionales de aprovechamiento del territorio mediante la ganaderÃa extensiva. El proyecto, en el que participa Pertegaz, un ganadero local, se basa en el manejo del rebaño bovino en libertad controlada, una fórmula que combina producción agroganadera con la gestión sostenible del paisaje.
Actualmente, la explotación cuenta con 123 animales, entre los que destacan 62 vacas nodrizas dedicadas a la recrÃa de terneros para carne. Todas ellas pertenecen a la raza Asturiana de la Montaña, conocida por su rusticidad y su capacidad de adaptación a terrenos de montaña y sistemas de pastoreo extensivo.
El ganado permanece semi-suelto en parcelas del término municipal, desplazándose entre distintas zonas según la época del año y las condiciones climáticas, especialmente la pluviometrÃa. Este sistema de rotación permite aprovechar los recursos naturales del terreno sin sobreexplotarlo, garantizando al mismo tiempo la regeneración del pasto y la conservación del suelo.
La base de la alimentación de los animales es el pasto natural del monte, que se complementa con aportaciones de pienso cuando las necesidades productivas del ganado lo requieren. Estas raciones adicionales oscilan entre 1,5 y 2,5 kilogramos de concentrado, compuesto principalmente por leguminosas y gramÃneas, lo que permite mantener el equilibrio nutricional de las vacas durante todo el ciclo productivo.
Este modelo reduce el uso de insumos externos y se alinea con sistemas de producción más sostenibles, donde el ganado aprovecha directamente los recursos del territorio. Además, la explotación cumple con toda la normativa sanitaria vigente establecida por la Unión Europea, que obliga a realizar controles veterinarios periódicos, campañas de saneamiento y vacunaciones obligatorias supervisadas por los servicios veterinarios oficiales de cada comunidad autónoma.
Más allá de la producción de carne, la presencia del ganado tiene un impacto ambiental significativo. El pastoreo contribuye a controlar el crecimiento del matorral y la vegetación espontánea, reduciendo la acumulación de biomasa en el monte. Esta función resulta especialmente importante en zonas forestales como la Sierra de Espadán, donde el control de la vegetación puede ayudar a disminuir el riesgo de incendios forestales. Pertegaz afirmó: «El impacto del ganado en extensivo , es siempre positivo , ya que aumenta la biodiversidad de fauna y flora , asà como el control de matorrales produciendo un efecto de prevención ante los incendios forestales».
Las administraciones públicas están impulsando cada vez más este tipo de prácticas, promoviendo la ganaderÃa extensiva como una herramienta natural de gestión del territorio. El paso del ganado por los montes favorece además la biodiversidad, ya que contribuye a mantener abiertos los espacios forestales y a generar hábitats más diversos para distintas especies de fauna y flora.
El proyecto también tiene un componente social importante. Durante las últimas décadas, el abandono progresivo de la agricultura y la ganaderÃa ha provocado una creciente desconexión entre la población y las actividades tradicionales que durante siglos sustentaron la vida rural. Iniciativas como esta buscan acercar a la sociedad a la realidad del campo, mostrando el trabajo diario que hay detrás de la producción de alimentos y poniendo en valor los oficios del sector primario. «Actualmente hay una campaña de sensibilización hacia la agricultura y la ganaderÃa que pretende acercar la realidad del campo y su dÃa a dÃa a la sociedad», aclaró el ganadero.
En un territorio como el Alto Palancia, donde la agricultura de secano y los aprovechamientos forestales han marcado históricamente la economÃa local, la recuperación de modelos de producción ligados al territorio se presenta como una oportunidad para mantener vivo el paisaje rural. La presencia del ganado en el monte no solo aporta actividad
económica, sino que también contribuye a conservar un entorno natural que forma parte de la identidad y la historia de la comarca.