La provincia de Castellón atraviesa una etapa de mínimos históricos en materia de natalidad. Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman que la tasa de nacimientos ha vuelto a descender y se sitúa en 6,71 nacimientos por cada mil habitantes en 2024, la cifra más baja registrada en la serie histórica. Esta tasa supone una caída del 45% respecto al máximo alcanzado en 2008, cuando Castellón llegó a los 12,17 nacimientos por mil habitantes. El retroceso no es puntual, sino el resultado de un proceso sostenido en el tiempo.
Desde 2016, año en el que la tasa se situaba en 8,88 nacimientos por cada mil habitantes, la provincia ha perdido más de dos puntos en ocho años. La tendencia se ha intensificado especialmente después de 2020, periodo en el que la natalidad se ha mantenido por debajo del umbral de 7,5.
La comparativa más reciente confirma que el descenso continúa: los 7,64 nacimientos por mil habitantes registrados en 2019 han dado paso a los 6,71 previstos para 2024, lo que implica una reducción del 12% en cinco años. Esta evolución prolonga una dinámica que viene marcando el comportamiento demográfico de la provincia durante la última década.
Las edades de las madres primerizas de la provincia cada vez es mayor y el número de hijos por cada una no supera los tres, salvo excepciones. Además, la composición de los nacimientos ha cambiado. Aproximadamente tres de cada diez bebés nacen de madre extranjera, un total de 1.270 en 2024, lo que muestra la importancia de la población inmigrante en la dinámica demográfica de Castellón y su contribución a mantener cierta actividad en las maternidades de la provincia.
Tendencia en caída
Castellón se encuentra así en un escenario en el que el número de nacimientos continúa siendo insuficiente para revertir la tendencia descendente iniciada hace años. La secuencia histórica muestra un descenso progresivo que se ha consolidado en todos los tramos analizados y que sitúa a la provincia en uno de los niveles de natalidad más bajos de su trayectoria estadística.
La previsión no mejora
La situación de Castellón forma parte del contexto general del país, aunque la provincia muestra una línea especialmente marcada de reducción desde el final de la década de 2010. El deterioro de los indicadores en los últimos años confirma que, por el momento, no se registra ningún signo de recuperación en los niveles de natalidad.
Con estos datos, Castellón encara un 2024 que apunta a consolidar un registro históricamente bajo, con una tasa por debajo de los siete nacimientos por mil habitantes y una tendencia que, según las cifras del INE, continúa moviéndose a la baja. 2008 es el año de partida de una tendencia decreciente y continuada que ha quedado en la mitad en los últimos datos presentados. Se trata de una caída que supone problemas en la gestión social demográfica ya que la falta de niños causará estragos en el devenir de aquello que afecte a la sociedad actual. El relevo generacional también se ve afectado y con ello, la situación del pago de las pensiones, entre otros.
Castellón se envejece
Por otro lado esta la esparanza de vida. En este caso la cifra supone un aumento de la misma, lo que significa que la población de la provincia de Castellón se envejece. En la actualidad, la esperanza de vida asciende a 83 años en la provincia. Ha pasado de 73,58 años en 1975 a 83,27 años en 2024, según los datos del Instituto Nacional de Estadística.
Crecimiento vegetativo
Desde hace años, además, fallecen más personas de las que nacen en la provincia. En 2024 se registraron 5.517 defunciones frente a los 4.168 partos, dejando un saldo vegetativo negativo, que alcanza la cifra de -1.349. Una provincia de Castellón que cada año recibe a menos niños y que se ve marcada por una tendencia negativa en natalidad. Los nacimientos disminuyen y la previsión de los mismos se mantiene.