Las
Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Ermitana
de Peñíscola han sido declaradas
Bien de Interés Cultural (BIC)
, según la resolución de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Generalitat Valenciana, lo que supone el máximo nivel de protección patrimonial autonómico para esta manifestación cultural inmaterial.
Con esta declaración, los festejos pasan a integrarse en el
patrimonio cultural valenciano de referencia
, al reconocerse oficialmente su valor histórico, social, cultural e identitario como "excepcional".
El concejal de Fiestas, Ramón Simó, ha explicado que el expediente se inició en 2021 con el objetivo de lograr el mayor reconocimiento y protección para unas fiestas que consideran "fundamentales" para la identidad del municipio.
"Han sido años de trabajo, investigación y documentación", ha señalado Simó, quien ha destacado que el reconocimiento supone "justicia y orgullo" para la localidad, al ver reconocido oficialmente el valor de unas tradiciones profundamente arraigadas.
Protección y obligaciones del BIC
La declaración como BIC implica también la
obligación de conservación y protección de la fiesta
, con el objetivo de garantizar su transmisión a futuras generaciones y evitar su pérdida o desvirtuación.
Además, este reconocimiento permite el acceso a
financiación pública para su promoción y divulgación
, aunque también exige mantener la autenticidad del festejo, evitando cambios sustanciales sin autorización administrativa.
Un patrimonio vivo con raíces medievales
Las danzas ancestrales de Peñíscola, eje central de las fiestas, tienen origen en la época medieval y se han transmitido de generación en generación de forma principalmente oral, convirtiéndose en una expresión viva de la identidad local vinculada a la historia de la ciudad amurallada y su pasado papal.
Estas danzas combinan música tradicional de dolçaina i tabalet, coreografías, indumentaria y rituales, y reúnen a danzantes, moros i cristians, llauradores y cavallets, entre otros, en representaciones que simbolizan la lucha entre el Bien y el Mal y recrean episodios históricos y rituales ancestrales.
La participación ciudadana es clave en su conservación, con un fuerte
relevo generacional
que garantiza su continuidad año tras año.
Para el Ayuntamiento, esta declaración supone un paso decisivo para la protección de una tradición considerada única en el ámbito mediterráneo.
"La declaración de BIC protege una expresión cultural viva, visibiliza su importancia más allá del ámbito local y refuerza su transmisión y sostenibilidad", ha concluido el concejal de Fiestas.