Atención a personas mayores del CDR Palancia Mijares. EPDA
Marina Huerta, Técnica del CDR Palancia Mijares. EPDAEl 1 de marzo se conmemora el Día del Buen Trato y el Cuidado, una fecha que invita a reflexionar sobre cómo la sociedad mira, escucha y acompaña a las personas mayores. Con motivo de esta jornada, el CDR Palancia Mijares ha querido visibilizar el trabajo que desarrolla en las comarcas del Alto Palancia y Alto Mijares a través del programa 'Mayores en Movimiento'.
Esta iniciativa, ya consolidada en numerosos municipios del interior de la provincia de Castellón, se ha convertido en un espacio de encuentro esperado cada semana por decenas de participantes, en su mayoría mujeres. A través de actividades de estimulación cognitiva, digitalización, mejora de la autoestima y dinámicas grupales, el programa no solo fomenta el envejecimiento activo, sino que también fortalece la red comunitaria en los pueblos.
Detrás de estos espacios se encuentra, entre otras profesionales, Marina Huerta Guiñón, técnica del equipo de mayores del CDR Palancia Mijares. Cercana, pausada y profundamente respetuosa en su forma de trabajar, Huerta destaca la importancia de esta fecha como un recordatorio colectivo.
“El Día del Buen Trato es necesario para recordar que nuestros mayores son pilares fundamentales de la sociedad. Nos aportan experiencia, sabiduría y un saber oral lleno de buenas prácticas que ha marcado el camino que hoy conocemos”, señala. Sin embargo, advierte que también es una jornada para tomar conciencia de que muchas personas mayores siguen enfrentándose a situaciones de exclusión e incluso maltrato.
En este sentido, Huerta alerta sobre cómo, en ocasiones, la sociedad infravalora sus aportaciones, vulnerando su dignidad casi sin percibirlo. “No debemos dejar pasar este concepto, porque también es un síntoma de maltrato y agravio hacia las personas mayores”, afirma.
Para la técnica, el buen trato implica mucho más que reconocer su trayectoria vital. Supone poner en valor sus aprendizajes, sus transmisiones y su capacidad de adaptación a los cambios históricos y sociales. “Esa resiliencia que a veces echamos en falta en las nuevas generaciones es la que ha salvado a nuestros mayores”, subraya.
Uno de los principales obstáculos para avanzar en esta línea es el edadismo, entendido como la discriminación por razón de edad. “El edadismo nos lleva a limitarles, a decidir por ellos o a pensar que ya no pueden aportar. Y eso debemos cambiarlo”, defiende Huerta, quien insiste en la necesidad de reconocer sus derechos y dignificarlos como parte esencial de la sociedad.
La autonomía y la participación activa son, a su juicio, pilares fundamentales del buen trato. “No se trata solo de cuidar, sino de permitir que sigan formando parte activa de la sociedad, que tomen decisiones y que aporten valor a los actos cotidianos”, explica.
Desde el CDR Palancia Mijares se insiste también en la responsabilidad colectiva de priorizar sus necesidades, practicar la escucha activa y prevenir cualquier forma de maltrato, promoviendo un envejecimiento activo y saludable.
Como conclusión, Huerta lanza un mensaje claro: es necesario reconocer el valor de los abuelos dentro del sistema social y entender la vejez “como síntoma de plenitud, de respeto y de buen hacer”. Una reflexión que, más allá del 1 de marzo, interpela a la sociedad durante todo el año.
Actividad de "Mayores en Movimiento".EPDA
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