Ermita del Calvario grafiteada. MIREIA ALMELALa parroquia de Soneja ha mostrado públicamente su malestar tras la aparición de pintadas en la Ermita del Calvario, un lugar especialmente significativo para los vecinos y vecinas del municipio.
Desde la comunidad parroquial se ha expresado que “no hay derecho” a que un espacio que representa silencio, recogimiento y memoria haya amanecido manchado por la falta de respeto. La ermita es parte de la historia, las tradiciones y la identidad del pueblo. En sus paredes se concentran años de fe, encuentros, despedidas y momentos de esperanza compartidos por generaciones.
La parroquia subraya que cada pintada no es únicamente pintura sobre la cal, sino “una herida en algo que es de todos”. En este sentido, lamentan que haya quienes no comprendan la importancia de cuidar el patrimonio recibido y de preservarlo para las futuras generaciones.
Asimismo, se ha apelado a la conciencia colectiva, señalando que ojalá no fuera necesario recurrir a vallas o medidas de protección física para salvaguardar un espacio que debería protegerse desde la educación y el respeto. “Cuando se pierde el respeto por lo común, todos perdemos un poco”, han señalado.
Finalmente, desde la parroquia se ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para cuidar y defender los espacios compartidos, insistiendo en la necesidad de no normalizar este tipo de comportamientos que dañan el patrimonio y la convivencia.
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