Momento de la "Rompida de la hora" celebrada este Viernes Santo en l"Alcora, en una imagen compartida por el Ayuntamiento. / EPDA
A las 12:00 horas, el silencio de los asistentes se ha roto con los primeros toques, dando paso a un clamor sincronizado de tamborileros que han llenado las calles de un sonido intenso y cargado de sentimiento.
Este año, la figura de ‘rompedor de honor’ ha recaído, a título póstumo, en Melchor Paús Gozalbo, y en su memoria ha sido su mujer, Lucía Branchat Pallarés, quien ha iniciado los toques.
Tradición y participación
Tras el inicio, centenares de participantes han recreado con sus redobles los temblores de la 'Tierra tras la muerte de Jesucristo', en un acto que ha congregado a
personas de toda la provincia y de distintos puntos de España, ataviadas con túnicas de colores como símbolo de hermanamiento.
Procesión y continuidad del acto
Tras la rompida, se ha celebrado la procesión de los tambores, encabezada por los estandartes de las cofradías alcorinas, que ha recorrido el casco antiguo hasta la plaza de la Iglesia, donde el párroco ha recordado el significado del Viernes Santo antes de que los tambores volvieran a sonar.
La Rompida de la hora de l’Alcora, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, Fiesta de Interés Turístico Autonómico y Bien de Interés Cultural, se celebra desde 1991 cada Viernes Santo, reuniendo a miles de personas en un acto que convierte el sonido de bombos y tambores en una expresión colectiva de emoción y tradición.
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