Momento de la operación, en una imagen de la Guardia Civil.
Momento de la operación, en una imagen de la Guardia Civil.
Momento de la operación, en una imagen de la Guardia Civil.
Momento de la operación, en una imagen de la Guardia Civil.
La Guardia Civil ha detenido a siete personas en la localidad castellonense de Nules acusadas de formar parte de una organización criminal dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación laboral. En el marco de la operación, que ha permitido liberar a 80 víctimas, dos de los arrestados han ingresado en prisión por orden judicial.
Según ha informado el instituto armado, la red desarticulada se encargaba de todo el proceso de captación, traslado y explotación de las víctimas, a las que sometían a condiciones que las fuerzas de seguridad describen como de semiesclavitud. A los detenidos se les atribuyen delitos de trata de seres humanos, contra los derechos de los trabajadores y favorecimiento de la inmigración irregular.
Falsas promesas de empleo y una deuda como forma de control
La investigación apunta a que la organización captaba a personas en situación de especial vulnerabilidad en distintos países a través de falsas ofertas de trabajo. En esos anuncios se prometían supuestas “buenas condiciones laborales, salarios dignos, alojamiento y manutención”, una realidad que desaparecía al llegar a España.
Una vez en territorio español, las víctimas eran obligadas a asumir una deuda que se convertía en el principal mecanismo de control y coacción por parte de la red.
Hacinamiento, jornadas extenuantes y sin contrato
Las personas explotadas eran alojadas en condiciones de hacinamiento extremo, en algunos casos sin acceso a agua o electricidad. Posteriormente, eran obligadas a trabajar en explotaciones agrícolas con jornadas de hasta 12 y 13 horas diarias, sin apenas descanso y con una remuneración inexistente o meramente simbólica, según la Guardia Civil.
Además, carecían de contrato laboral y documentación, lo que aumentaba su situación de vulnerabilidad. El control sobre ellas se ejercía mediante amenazas, coacciones e incluso agresiones, generando un clima de miedo constante.
La operación, denominada ‘Balarama’, se ha desarrollado durante varios meses en coordinación con la Fiscalía Provincial de Castellón y con el apoyo de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. En el dispositivo se han practicado cinco registros domiciliarios y se ha identificado como principales responsables a un matrimonio de origen pakistaní.
Las diligencias han sido ya puestas a disposición de la autoridad judicial competente, mientras la investigación continúa abierta para determinar el alcance completo de la red y posibles ramificaciones.
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